Crisis de liderazgo en el sector social: retos y oportunidades

Las organizaciones sociales –fundaciones, asociaciones, ONG, instituciones, agencias públicas y semipúblicas, empresas mixtas, incluso departamentos de responsabilidad corporativa– dependen de dos recursos para cumplir su misión social. El dinero y el liderazgo. De hecho, puede llegar a ser mucho más difícil de encontrar un líder con talento que un gran donante. Como un respetado ejecutivo comentó: “Si tengo la posibilidad de elegir entre dedicar mi tiempo con un donante de cien mil euros, o un buen candidato a directivo, sin duda elijo invertir mi tiempo en el candidato”.
 
Actualmente, son muchas las organizaciones que necesitan atraer y retener el talento de buenos directivos que logren convertir los recursos en verdadero impacto social.
 
Durante los próximos diez años, la falta de líderes será imposible de ignorar, y habrá que gestionar las transiciones de los ejecutivos jubilados, con un análisis profundo, y tomando conciencia del problema, que en la actualidad no se hace por no ser considerado “prioritario” y bajo la excusa de “falta de recursos”.
 
Para poner el desafío en perspectiva, la demanda de contratación de ejecutivos en el sector nonprofit será el equivalente de contratar a más del 50% de la totalidad de graduados MBA, de todas las universidades, cada año durante los próximos diez años.
 
Para satisfacer la necesidad de nuevos líderes, al sector no le queda más remedio, en primer lugar, que pensar y actuar. En segundo, no le queda más remedio que pensar y actuar de una manera nueva, como nunca lo había hecho antes, ya no sirve la inercia generada hace veinte años y vivir de rentas; la mayoría de las estrategias tradicionales ya no son válidas y hay que renovarlas de forma creativa.
 
Los miembros de las juntas y patronatos tendrán que explorar y desarrollar, como mínimo, cuatro fuentes a su alcance:
 
  • La promoción de sus propios equipos y empleados, planificando carreras profesionales y de promoción interna.
  • Las redes previamente inexploradas, universidades y escuelas de negocio, madres que desean su reincorporación al mercado de trabajo, networking de profesionales del sector que desean movilidad horizontal o ascensos en su carrera, etc.
  • Las redes sociales y networking de Internet.
  • La contratación de empresas especializadas en búsqueda de talento, encontrando soluciones creativas para abordar la necesidad de recursos que exigen esto servicios.
 

Todos los ámbitos de la actividad caritativa y filantrópica alimentan el crecimiento del sector social.

 
Las donaciones y legados individuales aumentan, las inversiones sociales corporativas también, la creación de fundaciones se multiplica, el espíritu del emprendedor social es cada vez más popular, las empresas asumen la responsabilidad social como prioridad estratégica, los gobiernos redirigen parte de sus servicios públicos a organizaciones no lucrativas, y recientemente han surgido con éxito los modelos híbridos empresariales –a caballo entre empresas privadas y organizaciones sociales–, así como el mercado de capital social que garantiza un retorno económico de su inversiones filantrópicas.
 
Algunos estudios pronostican que durante los próximos 25 o 30 años, al menos diez mil millones de euros se legarán y destinarán a organizaciones de caridad y filantrópicas, que pasarán a ser gestionados por los líderes del nonprofit herederos de los actuales ejecutivos. Sin embargo, si el sector no sabe gestionar este relevo generacional, la crisis de liderazgo empobrecerá la sociedad en su conjunto sin remedio.
 
De cómo el sector social sin ánimo de lucro responda al reto de este nuevo liderazgo dependerá el impacto que tengan, no solo sus organizaciones, sino las comunidades a las que sirven.
 
Fuente: compromisoempresarial.com

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